Friday, December 3, 2010

Un Tigre Sin Corazón

Diario La Época jueves 2 de diciembre de 1993

Un tigre sin corazón

CLAUDIO VASQUEZ L.




Se ha generado una discusión sobre el tema de los valores distintivos del país y la amenaza de su supuesto abandono. Se detecta una cierta va¬guedad en la identificación de los su¬puestos responsables: el modernismo, el desarrollo, el consumismo, pero sobre to¬do determinadas ideologías "relativistas", que cuestionarían las verdades inmanentes e inmutables. Sin decirse en forma ex¬plícita, se podría deducir que semejantes acusaciones son imputables a los sectores laicos del espacio político-partidario.
¡Es decir, una cruzada moral bien puede ir de la mano de determinadas aspi¬raciones electorales, sobre todo en perío¬do de campaña! Pero, aunque cuestionable éticamente, el sutil aprovechamiento elec¬toral no es lo más importante.
De lo que a nuestro juicio se trata es de revisar hasta qué punto y desde dónde aparecen amenazados los tan mentados ''valores patrios". Es legítimo que la políti¬ca se preocupe de temas que trascienden lo meramente electoral, por un lado, y lo relativo a los intereses económicos de corto plazo, por otro. Es por lo demás una preocupación que debería existir siempre, al margen de las coyunturas.
Es innegable que basta una simple mirada para poder constatar una situación de crisis generalizada en diversos ámbitos de la sociedad. Esta crisis tiene relación con aspectos fundamentales de la vida espiritual y material de los chilenos.
El problema reside en sus orígenes. N o creemos que esta crisis pueda ser imputa¬da a una carencia o a un abandono de


determinados valores trascendentales e inmanentes.No, dicha explicación nos resulta demasiado abstracta e inasible.
Por ahí no va, pues, el problema. Si de valores se trata, hay que referirse a uno muy particular y que vemos crecientemen¬te cuestionado: el de la solidaridad. Esta tiene muchos nombres y puede ligarse a muchas cosmovisiones o convicciones de fe: llamémosla como la llamemos, siempre estaremos hablando de lo mismo.
En medio del desarrollo conviven per¬sonas cuya dignidad se ve puesta a prueba a diario. Y no me refiero sólo a los mendi¬gos, a los más pobres de los pobres. Si proyectamos las cosas, podríamos llegar a la conclusión de que este mundo de impetuoso desarrollo económico carece efectivamente de espíritu.
Hasta ahí estamos de acuerdo. Pero esta falta de espíritu, que yo llamo simplemente falta de solidaridad, no se debe ni a ideologías foráneas o perversas, ni a "relativismos" ni "permisivismos" morales de tipo alguno. Se debe básicamente a un modelo de desarrollo sustentado en una competencia a ultranza, que aplasta la solidaridad y amenaza la convivencia.
No estamos demandando nada excepcional. Ningún experimento que pudiera cuestionar las bases del desarrollo alcanzado. Ninguna medida que atente contra los indicadores macroeconómicos. Estamos pidien¬do simplemente la introducción de una verdadera y efectiva política social de mercado.

Claudio Vásquez Lazo fue encargado de negocios de Chile en Centroamérica.

No comments:

Post a Comment