Tuesday, September 21, 2010

INFORME DE COYONTURA ABRIL 2007

INFORME DE COYUNTURA
05 de Abril de 2007



EL CAMBIO DE GABINETE: SU SENTIDO Y ALCANCE



El reciente cambio de gabinete, aun muy reciente para tener una visión más acabada de su significado, insinúa rasgos que permiten formular algunos alcances sobre su legibilidad, y que a continuación pasamos a exponer a manera de hipótesis de trabajo:


1.- El Retorno de la Política como Factor Crucial en la Gobernabilidad de un País.

El cambio de gabinete es el resultado de la crisis de un modelo de gobernabilidad, cuyo rasgo más característico era la relegación de la política, a un nivel de subordinación a consideraciones supuestamente técnicas. Esto impidió que la política jugara el papel de ámbito de articulación y conducción de los diferentes agentes sociales, económicos y políticos presentes en el país.

La supeditación referida se expresó en una falta de liderazgo del Gobierno, lo que trajo consigo un creciente proceso de deterioro del apoyo ciudadano, con el consecuente escepticismo acerca de su capacidad de gestión, es decir, de su habilidad para responder eficaz y eficientemente a las demandas de la ciudadanía.

El cambio reposiciona el lugar que siempre debe jugar la dimensión política en la gobernabilidad de una sociedad -pues ésta es una actividad universal porque afecta todas las dimensiones de la vida en sociedad- que se define únicamente a partir de las preferencias o fines que los miembros de la comunidad nacional eligen. El ámbito de lo tecnológico se enfoca en la definición de los medios destinados a conseguir tal fin u objetivo.

Por eso, lo tecnológico responde a una racionalidad instrumental, esto es, a la adecuación de los medios para alcanzar los objetivos seleccionados por la gente, teniendo siempre presente que en la gran mayoría de los casos –y especialmente en el dominio de las decisiones complejas, como es el caso de las políticas públicas- existe más de una fórmula técnica para lograr lo buscado, habida cuenta de las consideraciones éticas que deben presidir la selección de los medios, para no caer en despotismos o tiranías. En una democracia, la ética se aplica por igual, a los fines como a los medios para conseguirlos.


2.- La Política como Ámbito no es opuesta a un Gobierno de Calidad, ni menos es Antagónica con las Consideraciones Técnicas.


Como resultado de lo anterior, la tesis del antagonismo entre los criterios políticos y los técnicos, que parte del supuesto de la superioridad de los último sobre los primeros, demostró ser una falacia fundada más en una ideología que en la experiencia y, por lo mismo, carente de todo fundamento serio. Por su mismo carácter multidimensional, la política no es opuesta a las consideraciones técnicas. Por el contrario, éstas son un complemento para que las decisiones políticas adquieran altos grados de eficacia y se ajusten a los fines u objetivos que la sociedad ha elegido como positivos y legítimos.

La visión experta es profunda en un aspecto muy específico de la realidad social, por lo que por naturaleza es limitada (tunnel vision). Debido a ello, las variables consideradas son escasas, respondiendo más que nada a una concepción esquemática o simplificada de la realidad que, por lo mismo, no da cuenta de sus complejidades, como sucede con el ámbito de cualquier política pública. Los grandes fiascos y horrores producidos en comunidades humanas, a través de la historia moderna, sobre todo en el Tercer Mundo, han sido consecuencia de esta visión.


3.- Redefinición del Rol de los Ciudadanos en la Gobernabilidad del País y Retorno de los Partidos Político.

El cambio dio cuenta de otro rasgo que al menos retóricamente aparecía inspirando el accionar del Gobierno. Nos referimos al denominado gobierno de los ciudadanos, en el sentido de una vinculación directa entre la cabeza del Poder Ejecutivo y los diferentes sectores que componen la sociedad civil. No hay posibilidad de participación ciudadana en el gobierno de una comunidad, sin que existan los canales adecuados para que ella se produzca y tenga éxito. Nunca se dio una infraestructura organizacional alternativa para los ciudadanos, que jugara un rol determinante en las decisiones de las autoridades gubernamentales, lo que se tradujo, a poco andar, en movimientos sociales que sobrepasaron la capacidad del Gobierno, como fue el movimiento de los estudiantes secundarios, desencadenador del anterior cambio de gabinete.

El nombramiento del Ministro de la SEGPRES, al recaer en un político de vasta experiencia y con una fuerte vinculación al sistema de partidos políticos existente en el país, indica que éstos vuelven a ocupar un rol fundamental en la gobernabilidad del país, al aparecer como las instancias más consolidadas de estabilidad y articulación de intereses, demandas y preferencias de la ciudadanía, lo que les abre la posibilidad de recuperar el prestigio perdido ante los ojos de la misma. El tiempo dirá si aprovecharán esta oportunidad. Los partidos políticos democráticos son instituciones pilares de la democracia contemporánea, al ser instancias colectivas a través de las cuales, la ciudadanía puede participar y potenciar a través de la cooperación (sinérgicamente) sus demandas y preferencias, frente al Gobierno.


4.- Fin de la Tesis del Recambio Generacional de las Élites.


El gobierno de un país es, por su complejidad, un ámbito que exige gran experiencia y un acervo de relaciones políticas, sociales y habilidades que no se adquieren sino en la experiencia del actuar en política. Por otra parte, no existen los liderazgos políticos por nombramiento o decreto. El liderazgo en cuestión es un fenómeno que se gana en la acción y con la adhesión voluntaria de seguidores que, en el caso de la sociedad actual, debe ser de carácter masivo. La tesis del recambio, tal como fue formulada, emergió como expresión de un voluntarismo ciego, que finalmente se desmoronó por su falta de consistencia.

El liderazgo político no se improvisa, ya que depende del reconocimiento que emana de la comunidad en que el líder debe actuar. Nada tiene que ver con un nuevo rostro o con la edad de las personas que supuestamente se desempeñarían como tales. El líder seduce a sus seguidores, cuya masividad será la que le dará la fuerza o peso político para actuar; no se impone desde arriba, ni puede traspasarse de una persona a otra, ni menos heredarse.

Así, una cosa es ser dirigente de una organización política, función que puede ser el resultado del operar de procedimientos burocráticos ajenos a todo proceso de manifestación de adhesión de la gente o con poca necesidad de la misma, y otra muy diferente es ser líder político.

El gobierno democrático de un país requiere que la conducción de las funciones públicas centrales, sea ejecutada por verdaderos líderes políticos o líderes político-técnicos, cuando las necesidades del cargo así lo exijan. Un sistema presidencial reforzado como el chileno, exige que su máxima autoridad sea un líder que cuente con una gran adhesión ciudadana, mantenida a lo largo de todo el período que dure su mandato. De lo contrario, la legitimidad de quien desempeña ese cargo, y de su gobierno, puede verse seriamente afectada, debilitando su capacidad de gobernar con éxito, al perder autoridad ante la sociedad.


5.- El Cambio de Gabinete y la Recuperación del Control de la Agenda Pública.


El cambio de gabinete ha sido un hecho político que le ha permitido recuperar el control de la agenda pública, tanto en las propuestas de soluciones a los problemas que afectan al Transantiago, como también en el área política, posicionando a un mismo nivel de importancia, por ejemplo, el cambio del sistema binominal y la designación del nuevo Contralor General. Esto ha tenido como efecto que el Gobierno aparezca conduciendo las grandes decisiones políticas del país, como siempre debió ser.

El cambio permitió introducir una ruptura con lo que sucedía antes, ya que el liderazgo que asume Viera-Gallo y Cortázar se está haciendo sentir con fuerza, transformándose en la principal fuente de noticias de la actualidad política nacional. Prácticamente todas las noticias que recoge la prensa y televisión nacionales se refieren a sus actividades. Las quejas y denuncias de la derecha han quedado en un segundo plano. Lo importante es que mantengan este ritmo de creación de hechos políticos bajo el control del gobierno.


6.- El Retorno del Sentido Original de la Concertación.


La primacía que adquiere la política con el cambio de gabinete puede verse como un retorno a uno de los elementos primordiales que dio origen a la Concertación. Esta se concibió como un movimiento político destinado a derrotar políticamente a la Dictadura. Fue la primacía del área política la que permitió sortear todas las amenazas que Pinochet levantó contra la Concertación y generar un equilibrio social. En este proceso, los partidos políticos y su dirigencia jugaron un rol protagónico, el cual comenzó a desdibujarse con el tiempo, bajo el malentendido que la actividad de gobernar un país, debía desarrollarse por cauces técnicos para evitar el populismo y alcanzar el desarrollo. Se suma a lo señalado el comportamiento errático que tuvieron muchos partidos al estatizarse, apartándose en muchos casos de la ciudadanía, y convertirse así en máquinas de poder para que sus dirigentes realizaran sus agenda privadas o proyectos políticos personales.

El cambio abre la posibilidad de retornar al sentido original que tuvo la Concertación desde su creación y que representa su gran potencial, el cual en nada manifiesta signos de agotamiento, no obstante los esfuerzos de la prensa de derecha de presentar los reveses de la coalición, como expresión de tales signos.

Por ello hablar del fin del Bacheletismo constituye una equivocación. Este se está manifestando con fuerza en su sentido más propio, con el retorno a las raíces del proyecto concertacionista.


7.- Disconformidad con la Situación de Desigualdad Existente.

El cambio de gabinete, gatillado por el fiasco del Transantiago, trajo a la luz las graves desigualdades que existen en la sociedad chilena y la exigencia de cambio que tienen los sectores sociales víctimas de ellas. La implementación de este Plan implicó un fuerte deterioro de las condiciones de vida de la gran mayoría de la población de la RM, afectando con más dureza a los sectores populares. La caída del apoyo sufrida por el Gobierno en esta Región, expresa ese malestar. Subyace a éste un anhelo por una sociedad más justa e igualitaria, del que la Concertación aún no se hace cargo seriamente. Responder a este anhelo es una cuestión ética que debe ser satisfecha, pues responde a los fundamentos valóricos de la alianza gobernante y que la diferencian cualitativamente de la derecha. Si la respuesta a esta demanda se sigue retrasando, existe el peligro que el populismo de la oposición comience a ser creíble por la ciudadanía.


8.- Las Dos Vertientes de la Derecha.

El cambio puso en evidencia la existencia de dos vertientes en la oposición de derecha, que se definen a partir de su disposición a cooperar o rechazar las medidas que adopte el gobierno para enfrentar los problemas del Transantiago. La oposición había comenzado a ver en este traspié una oportunidad de unidad que le permitiera surgir como una alternativa creíble de gobierno ante la ciudadanía. Sin embargo, apenas realizado el cambio y asumido el protagonismo político por el Gobierno, la oposición dejó a la luz que en ella cohabitan dos corrientes con amplias áreas de antagonismos entre ellas, que le impiden presentar un frente único ante la Concertación y la ciudadanía, evidente signo de su debilidad política.

Ante un problema tan grave como el sucedido con el diseño e implementación del Transantiago, la ciudadanía espera que de la dirigencia política, cualquiera sea su signo, emanen propuestas de soluciones efectivas y no solamente críticas, las que incluso puede compartir. La vertiente de la UDI, con excepción posiblemente de Longueira, ha enfocado el tema enfatizando la crítica negativa y descalificatoria, mientras que la encabezada por Piñera, ha adoptado una posición más constructiva con miras a que el electorado lo perciba como un verdadero estadista, capacitado para dar gobierno al país. A lo máximo que ha llegado parte de la dirigencia de la UDI, ha sido a proponer el retorno al antiguo sistema de recorridos y buses, demostrando con ello su incapacidad de percibir un futuro de progreso para el país y una limitada habilidad de innovación.

Por ello es que el Gobierno recuperó rápidamente el protagonismo en la solución de los problemas que presenta el Transantiago, dejando a la oposición desplazada a una posición más bien secundaria, sin capacidad de plantear iniciativas sobre este punto. Si la Concertación y el Gobierno actúan con destreza, pueden transformar esta incapacidad de la derecha, en algo permanente ante los ojos de la sociedad, siempre que lógicamente las soluciones que se vayan proponiendo, sean implementadas de manera inteligente.


Claudio Vásquez y Domingo Sanchez

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